Cuando hablamos de San Valentín, hablamos de amor. Y para nosotras y nosotros, el amor no es una idea lejana ni algo que solo sale en las películas. El amor forma parte de nuestra vida diaria, de lo que sentimos y de lo que necesitamos como cualquier otra persona.
El amor que empieza en casa
La familia es uno de los primeros lugares donde aprendemos a querer. Queremos a nuestra madre, a nuestro padre, a nuestros hermanos, a nuestros primos y también a esos animales que son parte de la familia y nos acompañan sin juzgarnos.
En la familia encontramos confianza, apoyo y seguridad. Demostramos el amor con abrazos fuertes, con dibujos, ayudando en casa o simplemente estando presentes. Para muchas personas de nosotros y nosotras, el amor de una madre es algo que se siente en el corazón y no se puede explicar con palabras.
La amistad que nos sostiene
Tener amigas y amigos es muy importante. La amistad nos enseña que no estamos solos. Hablamos, nos escribimos por WhatsApp, compartimos aficiones y nos damos abrazos cuando hace falta.
Un amigo que escucha y que ayuda nos hace sentir bien, tranquilos y valorados. La amistad es ese lugar donde podemos ser nosotras y nosotros mismos, sin miedo, con confianza.
El derecho a amar y ser amados
También sentimos amor de pareja y deseo. Porque las personas con discapacidad también amamos, también nos enamoramos y también soñamos con compartir la vida con alguien.
Para nosotras y nosotros, una pareja es cariño, respeto, confianza y apoyo. Es alguien que no falla, que abraza, que escucha y que camina a nuestro lado. Querer a alguien es ayudarle, cuidarle y pensar en un futuro juntos, aunque ese futuro sea diferente para cada persona.
El amor se siente en los abrazos, en las caricias, en los dibujos hechos con ilusión, en las palabras bonitas y en sentir que alguien te elige tal y como eres.
Admirar también es amar
A veces el amor no es de pareja ni de amistad, sino de admiración y agradecimiento.Admiramos a personas que tenemos cerca en nuestro día a día. A nuestros monitores y monitoras, que nos acompañan, nos enseñan, nos escuchan y confían en nosotras y nosotros. Su apoyo nos da seguridad y nos ayuda a crecer.
También admiramos a nuestros hermanos, hermanas y familiares, porque han estado ahí en los momentos fáciles y en los difíciles. Son personas que nos conocen bien, que nos aceptan como somos y que caminan a nuestro lado.
Demostramos esta admiración con abrazos, con cariño y con respeto. Sentimos que admirar a alguien nos hace bien, porque nos recuerda que no estamos solos y que hay personas que creen en nosotras y nosotros.
Cómo damos y recibimos amor
Nos gusta que nos quieran con abrazos, palabras, gestos y pequeños regalos. Y nos gusta querer de la misma manera: con cartas, dibujos, peluches, regalos sencillos pero llenos de significado.
Cuando alguien nos demuestra que está ahí, que nos ayuda y que no nos deja solos, nos sentimos felices. El corazón late más fuerte porque sentimos que importamos.
Amar con respeto y confianza
Para nosotras y nosotros, el amor tiene valores claros: respeto, confianza y cariño. Queremos relaciones donde nos sintamos seguros, escuchados y queridos de verdad.
El amor no es perfecto, pero sí debe ser sincero.
Nuestro San Valentín
San Valentín lo vivimos de muchas maneras: escuchando canciones románticas, pensando en las personas que queremos o compartiendo un gesto bonito. A veces basta un “te quiero”, una carta o un abrazo para que el día sea especial.
Este San Valentín queremos recordar algo importante: las personas con discapacidad también sentimos, también amamos y también tenemos derecho a vivir el amor a nuestra manera.
Porque amar es humano. Y nosotras y nosotros, ante todo, somos personas. ❤️

